¿Está cara la vida o somos nosotros los que nos hemos empobrecido?


Acostumbrados a quejarnos de lo mucho o caro que es el comer dignamente en un restaurante, creo que seguimos viendo y criticando la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio.

Resulta que todo ha subido de precio, el pan, medicamentos, servicios, impuestos, etc., todo, pero como a nosotros, que no sabemos defender nuestro salario ni nuestros derechos, nos bajan o congelan el sueldo, nos creemos que si debería hacer toda la “humanidad” que nos rodea.

Criticamos a los estibadores, criticamos a los restaurantes que cobran un menú a 12€, criticamos a los agricultores por sus subvenciones, vamos, que no nos queda títere con cabeza ao que criticar, y todo por no querer mirarnos ese ojo que tenemos con una viga incrustada.

Hace años conocí a una persona que era fumadora, pero que fumaba mucho y de manera compulsiva. Un día fue a hacerse un chequeo médico y, sin saber exactamente lo que el médico le dijo, cojió tal acojone que dejó de fumar de forma radical, de un día para otro. Unos meses después coincidimos y al sacarme yo un cigarro para fumar, me puso de vuelta y media con sus críticas hacia los que fumamos.

Una costumbre que tengo es la de comparar situaciones y ésta la pongo en el mismo contexto de nuestros derechos laborales perdidos, rebajas salariales y demás recortes sufridos por las personas choferes de mi sector y creo que hacemos lo mismo que éste exfumador, criticamos a todo aquel bicho viviente que no pase por el mismo sacrificio que él cuando dejó de fumar.

A los que critican que si un menú vale 12 o 15 € les diría que se buscaran la viga que llevan clavada en su ojo, si, esa viga que les ha recortado y congelado su sueldo y dietas, o peor aún, cobrar por km, y dejaran de ver la paja que representa el casi nulo beneficio que deja ese menú después de pagar a camareros, cocineros, impuestos y local o comedor decente, dónde se sientan a una mesa sin que se mojen por la lluvia comiendo de cajón en el camión.

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