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La importancia de la honorabilidad y vuelta al caciquismo

Es cómico que gracias a gobiernos de izquierdas, esos que asaltan tumbas de dictadores como símbolo supremacista de victoria en una dictadura que se disolvió hace 40 años, se vuelva al caciquismo más rancio de la peor época de la dictadura, aquella en la que, las mejores piezas en las matanzas de los cerdos iban a parar a manos del sargento o teniente del cuartel del pueblo de la Guardia Civil, o los mejores tomates se los comía el cura de la parroquia, incluso cuando se iba al médico, había que llevar un pollo o conejo para que te atendiera bien.

Como digo, es gracioso que volvamos a estos tiempos y lo estamos viendo con esto de la honorabilidad, pero es que antes que los transportistas ya lo están sufriendo las víctimas de la ley de violencia de género y no me refiero a las víctimas reales, que no les llegan ni los fondos destinados para ellas, sino, a l@s que denuncian sin prueba alguna y que es un funcionario o funcionaria, en cualquier caso, no es un juez, la que dictamina las medidas a tomar en contra del denunciado. Sólo hay que pelotear a eses funcionarios con jamones, pollos o tomates para preguntarle luego lo de ¿que hay de lo mío?.

Pues eso mismo es lo que están denunciando las asociaciones transportistas del nuevo ROTT, que no va a ser la justicia la que dictamine en última instancia la honorabilidad de una empresa y por tanto la capacidad de ésta de poder seguir ejerciendo como transportista, porque la ley establece que se está a expensas del director de transporte regional para quitarte o darte la bendición o la extrema unción.

La honorabilidad es un requisito clave para la obtención o renovación de las licencias para transportar y con este ROTT, estará en las manos de un funcionario el que puedas o no ejercer esa actividad. Todo es cuestión de tener una buena cabaña de marranos o gallinas para, cuando se hace la matanza, se le hagan llegar al susodicho funcionario las mejores piezas, porque claro, hay que pensar en los competidores y uno no se puede quedar atrás en los regalitos al CACIQUE de izquierdas de turno.